ASTARTHEA HIGGS


FROM BLACKWELL TO HIGGS

Astarthea Higgs nació un frío 19 de Octubre de 1995 en la mansión Blackwell. Aquel día la tormenta sacudía los viejos cimientos de lo que sería su hogar durante 18 años, los gritos de Kristal habían despertado la curiosidad de los muggle que vivían en el barrio. En pocas horas la mansión se llenó de toda la familia Blackwell a la espera del parto de Kristal. El llanto de la pequeña rompió a las 4:17 horas de la madrugada, un pequeño bebé de ojos brillantes y mejillas rosadas.

La pequeña Astarthea creció en una familia monoparental, sin un padre que la cuidase, pero con una madre que valía por dos. Kristal crió a su hija con el mayor cariño y esfuerzo posible, dándole cuanto podía y educándola de manera estricta. Kristal se cercioró de que su hija pudiese defenderse como era debido, que supiese valorar las cosas como se merecían, a vivir sin caprichos y saber buscarse las habichuelas. Así, la joven Astarthea creció fortaleciéndose como persona.

A la edad de once años le llegó la carta para ingresar en la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts. Al igual que el resto de su familia, fue enviada a la casa de Slytherin donde destacó como cazadora en equipo de Quidditch. Esto, en gran medida, se debió a que su madre le había enseñado a volar desde bien joven deseando que, como ella, lograse entrar en el equipo.

Así, Astarthea desarrolló su inteligencia y maduró durante sus años de estudios. Por otro lado, su madre y casi toda su familia incidieron en ella respecto a su actual servidumbre al Señor Tenebroso. La criaron bajo un ambiente claramente fiel a Voldemort y, por supuesto, con tal de enorgullecer a su madre y empapada de todo ello, terminó en las filas de los Mortífagos.

Se desarrolló como una chica simpática y amable, de gran corazón capaz de amar con devoción a quienes consideraba su familia ya fuese de sangre o por amistad. Era una chica fuerte, independiente que jamás se dejaba pisar pero que sabía ceder cuando era necesario. Orgullosa y sincera, valiente y prudente. Todo en ella eran cualidades que sin duda marcaban el carácter de su madre en ella. Sin embargo, cuando a los 16 años, un frío día de Septiembre, su madre falleció por causas desconocidas, el carácter de la joven Astarthea se trastocó por completo. Tras conocer el nombre de su padre, cambió su apellido materno por el de Terence Higgs y comenzó a darle búsqueda. Se volvió alguien fría, distante, incapaz de confiar en nadie salvo en sus verdaderos amigos. Prácticamente se volvió todo lo contrario a lo que había sido hasta ahora.

Terminó de estudiar y tal y como había planeado ingresó en la Liga Profesional de Quidditch en el equipo alemán Heidelberg Harriers como cazadora.


Durante una guardia en la mansión Malfoy, Voldemort les habló de una traidora que pensaba robarle secretos al Lord y vendérselo a los aurores del Ministerio. Astarthea formó parte de aquella guardia y fue quien encontró a la traidora, no obstante, en lugar de entregarla la joven Higgs empatizó con ella y lo que hizo fue rescatarla y salvarla. Ambas huyeron a la mansión Higgs, lugar donde por primera vez en la vida Astarthea convocó no uno, sino dos Avada Kedabra llevando a la tumba a dos mortifagos que la perseguían.

Tras aquel suceso, ella reportó al señor oscuro cómo la traidora había escapado asesinando a sus compañeros y a su propia madre en el camino. Por su puesto que no pensaba que Voldemort fuese a creerse aquella mentira para siempre, pero hasta entonces serviría y pensaría en algún plan. Escapó con la traidora a una antigua casa perteneciente a la familia Blackwell y allí estuvieron escondidas hasta que las aguas parecieron más calmadas.

Astarthea regresó a su vida habitual como cazadora de quidditch profesional y consiguió una plaza en el colegio Hogwarts como profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. Todo iba bien, daba clases, entrenaba, permanecía aún en los mortífagos... Pero las cosas se complicaron cuando alguien la delató y, mientras ayudaba a un alumno a huir de los vasallos del señor tenebroso, la atraparon.

Sufrió mil y una torturas, a cada cual peor. Hoy en día aún porta la palabra "TRAIDORA" en la espalda fruto de aquel secuestro.

Por suerte, su padre y su tío Theodore la rescataron y la sacaron del oscuro sótano en que la habían encadenado. Astarthea tuvo que esconderse, tuvo que vivir como las ratas, en la sombra. El Lord no daría tregua a la chiquilla, no le perdonaría sus mentiras y su traición.

Los años pasaron, las cosas cambiaron más y de lo que esperaba pero lo peor llegó un día cualquiera. La traidora, aquella persona en la que tanto había confiado, se llevó a su hermana Hayley y sin un ápice de humanidad la asesinó. Astarthea escuchó el momento exacto en que la Maldición Asesina se llevaba la vida de su hermana; un pedazo de ella se fue aquel día. La joven Higgs no dudó en atacar y dejar en muy malas condiciones a la traidora, colocando junto a esta su máscara de mortífaga tras convocar al señor Tenebroso como signo de guerra declarada.

Actualmente Astarthea ha regresado a la mansión Higgs donde con calma prepara su venganza.